
¡ A quién no le agrada sentir una caricia! un susurro en tus oídos, palabras de aliento, cuando no se está bien, y en este plano emotivo las mujeres somos tremendamente suceptibles a las emociones, a vivir y exteriorizar los sentimientos, sin desconocer, por cierto, que los hombres también- y a su manera- manifiestan sus afectos. Como madres y desde que nuestros hijos son pequeños , disfrutamos cuando ellos deslizan suavemente sus manos por nuestra rostro, nos regozijamos en ese sentir y más allá de las enseñanzas propias que siempre le estamos entregando, nos estremecemos con esas demostraciones de afecto que las palabras, gestos o caricias son capaces de hacernos sucumbir ante la problemática- que por las circunstancias del diario vivir- existen. Ante lo descrito no es mucho más lo que se pueda expresar, porque creo, hay consenso en que es así como sentimos las mujeres y en este caso, quienes somos madres. ¡ nada nuevo! dirán ustedes...
En el ámbito de la hembra, propiamente tal, las caricias adquieren otros ribetes cuando ellas provienen del hombre: el marido, la pareja o... el amante ¡ hombres de voz ronca y manos firmes! manos fuertes, temblorosas- a veces- ardientes... también, sigilosas al esbozar el cuerpo de la hembra expectante , cual obra de arte que anhela que su cuerpo sea esculpido, tallado a mano, como dicen mis amigas; todas se estremecen al menor esbozo de las manos del hombre que aguarda recorrer cada parte de su ser, pero hay una de ellas- Mabel- que atesora en su silencio toda la magia , asombro y placer de la delicadeza que imprime en sus caricias el hombre que se adueño no sólo de su cuerpo, sino de su alma, porque percibe en ella más que a la hembra a la persona que, si bien es cierto, anhela y pide a gritos ser poseída sucumbe al éxtasis de esas manos vigorosas que , en un silencio compartido ,sólo es interrumpido por un profundo respiro de gozo, donde la penetración estuvo ausente porque la existencia de esas caricias pudieron-por esta vez- dar el beneplácito a un acto de amor y entrega donde los sentidos fueron el baluarte que coronaron el deslizamiento de esas manos firmes, que todo lo pueden cuando de fuerza se trata, sólo que esta vez no existió tal fortaleza, sino la complicidad para componer juntos una pieza musical inédita , que será atesorada ,sigilosamente ,en la historia pasional que ambos han construído-
P.S. Este post esta basado en la experiencia personal de una mujer que abriga en sí,. la magia de esas manos que un dia moldearon su cuerpo ... sintiendo su alma.